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domingo, 4 de agosto de 2019

A 20 AÑOS DE LA ENTRADA AL CANAL DE PANAMÁ...

¿Qué pasó después
que cantamos orgullosos "Patria" y entramos corriendo a la zona agitando nuestra bandera tricolor?

31 de diciembre 1999, reversión del Canal a Panamá
Hace 20 años, en Panamá nos preparábamos emocionados, porque finalmente, luego de muchas luchas, tratados bilaterales, campañas y gestas reivindicativas, íbamos a recuperar el Canal y su Zona.  Pero eso no ocurriría de un día para otro; desde la firma de los Tratados Torrijos-Carter el 7 de  septiembre de 1977, se iniciaba la cuenta regresiva hacia ese lejano 31 de diciembre de 1999, para prepararnos -no solo en administrar la vía interoceánica- sino también para recibir y gestionar de la mejor forma posible y para el mayor uso colectivo, todos los bienes  estructurales pero también naturales que conformaban esos 1.432km2 de    
extensión de la Zona del Canal.

Con responsabilidad y con visión de nación, varias administraciones gubernamentales fueron preparando los diálogos como el de Contadora, estudios, diagnósticos, consultas. En 1993 se crea la Autoridad de la Región Interoceánica (ARI) y luego de mucha discusión y trabajo,  logramos en 1997 con el consenso político y de la sociedad en general, la Ley 21 de es año, que contenía el Plan General y el Regional de Usos de Suelo para la Región Interoceánica, con sus respectivos mapas que establecían- tal cual señalaban sus títulos-la forma en que se organizaba y se incorporaba al desarrollo nacional, ese nuevo territorio, desde siempre tierra istmeña, pero que por casi un siglo, había sido ocupado y administrado por los Estados Unidos de América.

Ciudad del Saber. Foto Mi Diario
Casi 20 años han pasado y los panameños hemos podido demostrar al mundo que tenemos la capacidad de manejar con éxito un canal e incluso ampliarlo, generando exponencialmente más ingresos que el administrado por los norteamericanos.  Nos organizamos y transformamos la base militar  norteamericana más importante de la región en un Centro del Conocimiento y la innovación no solo para Panamá, sino para el mundo en la Ciudad del Saber .  La entrada pacífica en Amador, se convirtió en el hogar de la única obra arquitectónica en Latinoamérica del afamado arquitecto Frank Gheri: el Biomuseo.  En la entrada atlántica, acabamos de inaugurar el puente de estructura de concreto y tensado, más largo del mundo para unir en un tercer punto, nuestra tierra dividida.  Pero así como nos podemos sentir orgullosos de tantos logros y avances que nos han permitido administrar nuestro territorio, debemos cuestionarnos y reprocharnos aquello que no está bien y que por más que tratemos de justificarlo, jamás estará bien.

Una de los aspectos que más se evidencian de un mal manejo de estos bienes es la contaminación de los ríos del área.  Rios como El Cárdenas, hace 20 años eran prístino porque las plantas de tratamiento estaban funcionando gracias al mantenimiento permanente, hoy eso ya ni se ve y mu
Deforestación en área canalera. Foto La Prensa
chas de las nuevas construcciones están vertiendo aguas crudas a éste y otros afluentes. así mismo vemos como se va tupiendo la telaraña aérea de tendido eléctrico, cuando la Ley 21 en su reglamentación indica taxativamente que ésta debe ser soterrada, precisamente para evitar interrumpir el entramado arbóreo que es prioridad, o debe serlo, en esta área.  Pero ya que hablamos del bosque, considero que es lo que más evidencia el manejo irrespetuoso y sin visión de su valor e importancia para la Cuenca del Canal y la propia subsistencia como cadena ecológica de biodiversidad entre el Atlántico y el Pacífico.  La fragmentación para la venta y desarrollo urbano y comercial, de uno de los Parques Nacionales más importantes: el Parque Camino de Cruces, bajo el grito de que "el progreso acaricia tus lares"se vende y se tala para hacer centros comerciales, barriadas,  ampliación de carreteras a ocho carriles, sin estudios profundos que sustenten el exabrupto ambiental.  Y lo más reciente, la venta de un bosque que debió legalmente incorporarse al PNCC-porque naturalmente está dentro de él- para mudar una escuela de un edificio construido a un bosque maduro.  Si a esto le sumamos una serie de
edificaciones abandonadas en muchas de las comunidades ex-zoneitas del atlántico y del pacífico, aún no se les da el tratamiento necesario para darle el mejor uso y aprovechamiento colectivo, pero nos resulta fácil vender para nuevas construcciones.  Mientras la infraestructura hidro-sanitaria sigue siendo prácticamente la misma que daba servicio a una población mucho menor y cuando aún éstas áreas eran bases militares.

Más allá que todo lo descrito y más, está  y ha estado bajo la responsabilidad  de los gobiernos de los últimos 20 años, los ciudadanos no dejan de tener su aporte al desmadre y al deterioro de éstas preciadas áreas, pagadas con sangre de muchos panameños y panameñas.  Hoy se puede ver la basura a lo largo de vías como la Forestal de Gamboa, o los autos estacionados sobre las zonas verdes justificados por la feria de los colegios del área o para ir a pagar la cuota obrero-patronal a las oficinas administrativas del  Seguro Social.  Como ya no hay un policía norteamericano que amenace con la detención, pareciera que la actitud colectiva es "ahora es tierra panameña y podemos dañarlo y comportarnos como hemos dañado y como actuamos en el resto del país".

Irónico porque cuando estaba en la escuela, precisamente en el 4to grado de mi historia anterior, la maestra nos pintaba el Panamá maravilloso que nos tocaría administrar y como con su ejemplo el Panamá en el que entonces vivíamos, imitaría las buenas prácticas de la "zona" en el resto del territorio nacional.

Corregimiento de Ancón

20 años están por cumplirse, tenemos de qué enorgullecernos, pero también mucho de qué avergonzarnos.  Pero podemos corregir, mejorar y así desdecir a aquel que dijo cuando la firma de los tratados Torrijos Carter:  "No te preocupes con eso de que ahora los panameños reciban el canal, ellos solitos se encargarán de destruirlo" Acordémonos que no solo se trata de manejar bien la ruta acuática, se trata de manejar en equilibrio y buen tino toda la región interoceánica, su urbanismo, sus bosques su agua y su gente.  Vamos, corrijamos la ruta y hagámoslo mejor!




lunes, 15 de enero de 2018

MÁS ALLÁ DE LA SOBERANÍA

Después de 54 años del primer histórico 9 de enero....



Crecí en la frontera entre Panamá y Estados Unidos; sí, en un barrio emergente de los años 70 que se desarrolló al límite de la ciudad de Panamá con la zona del canal, Altos del Chase.  Mis amigos y yo crecimos jugando en la calle porque solo pasaban por allí los gringos o los carros que tenían permiso para ir a la zona. Recuerdo encontrarme al final de mi calle con un bosque exuberante y dos soldados norteamericanos custodiando una garita que impedía que los panameños pasáramos.

A mi generación no le tocó conocer a los mártires de enero, ni vivir su gesta patriótica, pero tuvo el privilegio de ver caer, cada una de las barreras que el enclave canalero había interpuesto a lo largo del tiempo. 

Ya no existen las garitas militares, ni los letreros de "NO TRESPASSING" recibimos -como estoy segura casi ningún país en el mundo- no solo tierras y bosques valiosos de vuelta a la tutela nacional, sino estructuras e infraestructuras valiosísimas, urbanismo modelo y como si fuera poco, un canal interoceánico. 

Antiguo edificio del YMCA en Balboa, Ancón
Como nunca la sociedad panameña, de todos los sectores y partidos políticos, se preparó y organizó para lograr a través de la planificación, que los bienes que revirtieran, dieran el mejor beneficio a todos los panameños y se aprovecharan de la mejor forma posible.

Lo cierto es que mucho de lo escrito, se quedó en planes y buenas intenciones, porque las áreas revertidas no se escaparon de la arrebatiña, la improvisación y de redefiniciones de uso, con el fin de venderse incluso a intereses que no representaban los mejores para el país, sino para algunos.

Hoy que se discute tanto entre el parangón que puede existir entre la lucha contra el imperialismo de ayer y la corrupción de hoy, mis pensamientos no se escaparon de esa reflexión.



Desde la firma de los tratados Hay Bunneau-Varilla, un país entero se unió entorno a su derecho legítimo de reclamar su soberanía, ante una presencia extranjera que nos trataba como usurpadores en nuestro territorio.  Considero que esa unión, a pesar de lo sufrida y compleja, fue más fácil a la que hoy se requiere: unir a todas las fuerzas e intereses diversos a luchar por una defensa de nación que aún no define que rumbo quiere llevar.  He ahí que cada quien analice la corrupción desde donde se ven afectados sus intereses.    

Corrupción para algunos es el funcionario que aceptó una coima para acelerar un proceso, pero no la del empresario, de quien dicen: "Pobrecito, el es víctima, si no su proceso no avanza"

Para otros es corrupción cuando el empresario compra hectáreas de terreno del Estado a centavos el metro, pero no de la Autoridad que lo permitió, porque "no lo impide la ley".  O cómo se llama cuando alguien promueve un desarrollo inmobiliario a sabiendas que no hay previsto agua, ni servicios públicos, que  de seguro se le quitará a una barriada existente (eso es inversión y desarrollo) y que después que el gobierno vea como resuelve

Y así nos vamos definiendo este nefasto término, desde la perspectiva individual pero no desde la colectividad, lo que ha afectado- entre otras muchas cosas- el manejo de los bienes revertidos, ya que acciones que se imponen, disipan los planes, diluyen la política de manejo establecida, y hace que se imponga el más poderoso sobre el débil, porque todo se justifica ante la frase: "El progreso no se puede detener".  En función de ese progreso y el crecimiento del PIB, justificamos lo que sea como sea y entre lineas se infiltra el flagelo de la corrupción.

Debemos determinar que queremos lograr de nuestra riqueza, como hacer que los bienes de todos sean para el beneficio de todos, sin paternalismo ni alcahueterías, que la inversión se haga con seguridad jurídica y transparencia, pero que no aplaste al que no tiene porque es más sagrado el derecho de quien invierte.  Parecen  sutilezas, pero son en realidad aspectos que provienen de una política que define Nación, que fortalece los principios de la Patria y le da dignidad a los protagonistas de su desarrollo



Mural en conmemoración a los Mártires del 9 de Enero,
realizado por el Kolectivo, Ave de Los Mártires
Entonces puedo decir, que aunque la lucha de nuestros héroes de enero y  de quienes les antecedieron, fue más estoica y emblemática, era más evidente su objetivo y por tanto atractivo sumar las fuerzas de todos hacia ello.  La nuestra por proteger los intereses de esa nación ambigua, que emerge y se desvía, que busca encaminarse y se pierde, que grita democracia pero a veces la mancilla, es -reitero- más difícil difinir, enrrumbar y defender, pero no imposible y es imprescindible hacerlo. Porque no creo que el sacrificio  de los mártires fuera para reemplazar un enclave sobre nuestro patrimonio, por su comercialización al mejor postor






Carta Abierta a Mi Hija (desde un Panamá minero)   Recuerdo como si fuera ayer, como me afané en que todo estuviese listo para cuando nacier...