domingo, 3 de septiembre de 2017

CIUDADES DE EXPERTOS Y AMAS DE CASA



La semana del 20 de agosto estuve participando en la ciudad de Santander, España del curso sobre ciudades sostenibles, que ofrecen la Universidad de Menéndez Pelayo, la Universidad de Cantabria y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).  Fui invitada por el BID a participar como moderadora de uno de los paneles, basado en el proceso desafiante, que desde hace tres años, nuestra ciudad inició de cara al ordenamiento de su territorio y en busca de lograr sostenibilidad en un modelo de desarrollo más equilibrado y humano.

Precisamente el día que abordábamos el tema de los diversos diagnósticos que se realizaron en las distintas ciudades latinoamericanas, bajo la Iniciativa de Ciudades Emergentes y Sostenibles (ICES), se inundaba nuevamente el corregimiento de  Juan Díaz en Panamá, a razón de las fuertes lluvias de ese fin de semana.  Tristemente coincidía la realidad de zonas inundadas, con la modelación hidrológica que había realizado el Instituto Hidráulico de Cantabria para los estudios del Plan de Acción de Panamá.  Fue entonces cuando compartía con los participantes del curso, provenientes de distintas ciudades iberoamericanas, que pruebas como lo que ocurría en Panamá, donde los hechos corroboraban los estudios, eran motivo suficientes para que tomadores de decisiones, no engavetemos la ciencia, para tomar luego acciones que obedecen a presiones económicas de un sector, o para congraciarse con los votos de otro.  Se trata de apoyar decisiones políticas (porque inciden en la sociedad) en el  conocimiento científico que le devuelva certezas y seguridades a la gente. 


Confirmo más que nunca que nuestro compromiso debe ser lograr aplicar las medidas que arrojan los estudios bien sustentados y fundamentados, con el fin de cumplir con nuestra mayor responsabilidad: devolverle la tranquilidad a la gente de Juan Díaz y a la ciudad en general.

Irma a la izquierda y
 a la derecha estudiante de
 Administración Publica que siguió el curso de Ciudades






En medio de las discusiones del taller, conocí a Inma, española vecina de la localidad de Santander,  se inscribió al curso porque le interesaba conocer sobre los desafíos de nuestras ciudades y lo que las autoridades están haciendo para enfrentarlos.  Inma no era arquitecta, ni urbanista, tampoco trabajaba para el municipio o alguna empresa desarrollista;  Inma es ama de casa, una ciudadana interesada en lo que pasa no solo en su ciudad, sino en las ciudades del globo, queriendo entender el papel que puede desempeñar en el mejoramiento de la calidad de vida de su entorno.  Esto me llamó tanto la atención, porque normalmente estamos tan acostumbrados a escuchar la demanda diaria de lo que “el gobierno tiene que hacer por los ciudadanos” y pocas veces encontramos ciudadanos ocupados en entender las problemáticas para aportar en las soluciones desde su quehacer al quehacer de la ciudad.  Por eso el ejemplo de Inma es digno de compartir. 

Las ciudades las conformamos todos, con el poco o mucho conocimiento que tengamos al respecto, a todos nos toca jugar un rol en su mejoramiento.  Nadie está excluido en las soluciones y todos tenemos responsabilidad en los impactos que causamos con nuestras aciones.

Sí, el mundo sigue y los problemas nos son comunes, pero tenemos que buscar nuestras propias soluciones y ser los actores principales de nuestras transformaciones personales y colectivas, intercambiando conocimiento, tomando acciones y asumiendo consecuencias.






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